06 noviembre, 2007

La mató porque la amaba



La mató. Lo hizo porque no le cocinaba bien. Ella no aguantaba su hálito alcohólico, no soportaba sus brutales golpizas ni humillaciones. No toleraba ser abusada sexualmente por las noches. Decidió que era hora de marcharse, pero eso lo determinaba él y no ella. Cuando huyó, él la buscó y la amenazó con matarla si no volvía. Volvió a casa, pero igual la mató. El arma homicida era un cuchillo cocinero que ella utilizaba para prepararle el almuerzo. El mismo con el que más tarde el desgraciado tuviera las fuerzas para arrebatarle la vida. Buscó ayuda pero encontró sólo promesas. Más tarde en su declaración al fiscal, el hombre dijo haberla matado porque la amaba mucho…

A pocos metros de ahí, casi en una contrariedad, una familia de creyentes disfrutaba de su cena familiar en un ambiente hogareño y de tranquilidad. Nada interrumpía su conversación excepto lo que sucedía a poca distancia de su hogar.
—Carlos, le están pegando otra vez a la vecina…
—¿Cuándo entenderá el hombre que no debe pegarle a la mujer? Debería ir a la iglesia ¿podrías pasarme la mermelada, cariño?
—Pobrecita, deberíamos llamar a carabineros…
—Mejor será que no nos metamos mi amor. El vecino es muy violento. Estos días vamos a orar por él…

Carlos, déjame preguntarte algo: ¿quién mató a esa mujer? Permíteme ayudarte, yo te lo digo. En este crimen hubo dos asesinos. El que empuñó el cuchillo y tú. Sí. Tú también. Tú porque sabiendo hacer lo bueno no lo hiciste. Porque optaste por cerrar tus oídos a los gritos de auxilios y no intervenir. Fuiste un cobarde. Pudiste detener la mano asesina pero preferiste quedarte en casa sin entrometerte. Antes de que ocurriera la tragedia, debiste hablarle al infeliz que hay un Dios que ama a las personas y que puede cambiarlo para siempre. Estaba en ti decirle que busque ayuda y tú mismo discipularlo. Sin embargo, preferiste aleluyar en tu congregación antes de ensuciarte con la miseria humana de afuera. Eres tan culpable como él. Él irá a la cárcel pero tú tendrás que dar cuenta a Dios por tu pecado de omisión. ¿Por qué no denunciaste? ¿En tu congregación nunca escuchaste la parábola del buen samaritano?

Hoy existe muchos Carlos en nuestras iglesias. Hombres religiosos pero cobardes, cómodos e indiferentes. Disfrutan de las bendiciones de Dios pero no son capaces de compartirlas. Viven encerrados en las cuatro paredes del templo cantando pero con una actitud glaciar a lo que pasa a su alrededor. Viven en un cómodo evangelio, casi en una burbuja espiritual. Creen en la salvación personal y que el resto se las arregle como pueda, mientras el mundo muere apiojado por la miseria humana. Quieren que los pecadores lleguen a los templos, pero no salir a buscarlos.

Este año en nuestro país han muerto cincuenta y tres mujeres en manos de sus cónyuges o convivientes. Es irónico pero fueron muertas por el hombre que la enamoró, la conquistó y prometió protegerla. ¿En qué momento éste se convierte en bestia y olvida sus promesas?

Señoras y señores: Hoy me atrevo a levantar mi voz para denunciar el abuso que muchos hombres de mi país están llevando acabo con sus mujeres. Me niego a ser un Carlos, que calla para no meterse en problemas. No quiero ser cómplice de pecados ajenos. Desde el momento que presencio un maltrato y guardo silencio, soy subsidiario de lo que pase. ¿Cuántos prójimos han quedado mal heridos en el camino por no intervenir, por no arremangarnos la camisa y ensuciarnos las manos para ayudarlo? Hablo de hechos concretos y no palabrería aprendida de memoria. Hablo de hacer algo y no quedarnos como observadores esperando un desenlace. El evangelio es acción, no sólo oración…

Creo en la familia cristocéntrica, creo en el rol sacerdotal del hombre en el hogar, creo que el hombre fue creado por Dios para proteger a la mujer y no abusar de ella. Si soy consecuente con mi discurso, entonces tampoco permitiré que otros lo hagan. Atrevámonos a denunciar al golpeador a la policía. No cerremos los oídos a los gritos silenciosos del maltrato infantil. Denunciemos la violencia intrafamiliar. Hoy puede ser por ellos, mañana… por nosotros.
¿Yo denuncio? ¿Te atreves tú a denunciar? Opine aquí

02 octubre, 2007

¿Por qué tienes un blog?

(Sólo para blogueros)

Quienes poseemos un blog, tenemos un común denominador: nos gusta escribir. Lo hagamos bien o mal, disfrutamos haciéndolo. Amamos plasmar nuestras ideas en papel o directamente en una pantalla. Nos agrada leernos a nosotros mismo, como una especie de narcisismo literario. Cada creación que ve la luz, lo hacemos como si estuviéramos pariendo hijos. Y son precisamente eso, hijos literarios que nos han costado horas de gestación; de dolores ortográficos, malestares de redacción y mucha corrección hasta que ve la luz y está en condiciones de ser leído por otros. Pero muchos de estos “partos literarios” son prematuros; salen a la luz sin ser terminados, sin ser pulidos, sin ser corregidos, con muchos defectos por no esperar el tiempo correcto de maduración antes de subirlos a la red. Ahí esta la diferencia entre el que escribe como una forma de aprender a hacerlo y el que lo hace a la rápida sin la intención de tomárselo en serio.

Escribimos con la ilusión de que nos descubran y nos lean. Nadie escribe para leerse solo. Íntimamente deseamos ser leídos por lectores inteligentes que valoren nuestros escritos. Los más soñadores, ser descubiertos por una editorial importante que le pidan que escriba para ellos. Pero la realidad es que la mayoría de nosotros nos conformamos con auto-publicarnos y para eso tenemos un blog. Es la forma más sencilla de salir al mundo. De dar a conocer lo que somos, lo que sentimos, lo que soñamos, lo que nos gusta y lo que no. Nos exponemos a la opinión de un gran número de lectores que nos aprobaran o rechazarán según la habilidad que tengamos de “enganchar” al lector. De ahí la importancia de parir buenos temas, interesante, entretenido y correctamente escritos, que para nadie es fácil por la complejidad de nuestro español.

Para muchos, el blog o bitácora, hoy muy de moda, ha venido a reemplazar al antiguo diario de vida que varios de nosotros tuvimos cuando éramos unos adolescentes y que escondíamos con tanto esmero, pero que era leído por la mayoría de nuestros padres y odiosos hermanos a escondidas. La franqueza, la transparencia con la que escriben algunos blogueros me sorprende. Tienen una capacidad de transmitir emociones tan fuertes que los envidio. Saben que pueden ser leídos por una cantidad indeterminadas de personas en el vasto mundo de la red, pero de igual forma se atreven. Nos hacen partícipe de su intimidad, de lo que piensan y sienten. Nos abren su corazón y desnudan su alma frente a nosotros.

Hay tantos tipos de blog como rayas tiene una cebra. Unos escriben poesía, otros narrativas, otros de arte, de tecnología, de reflexión, de teología, etc. Son tan variados los temas que no hay aspecto humano que no sea abordado en algún sitio. Unos nos hacen reír, otros nos emocionan. Otros nos enseñan o nos confunden, pero todos tienen su sello personal de quien lo mantiene. Escriben de la abundancia de su corazón. De lo que les gusta, les apasiona e interesa. He visitado muchos blog y debo confesar que algunos me han sorprendido por la calidad, forma y estilo que escriben que los visito con cierta frecuencia esperando encontrar temas nuevos. Podría nombrar a varios, pero de seguro dejaría a muchos fuera que merecen su justo reconocimiento.

Pero si queremos que nos lean, tenemos que escribir bien. Para eso tenemos que leer. Esta es la regla de oro de todo taller literario. Empaparnos de otros que han alcanzado la perfección y han conquistado el interés de un público. Aprender sus técnicas, sus modos e imitarlos hasta que creemos nuestro propio estilo. Todo Nóbel escritor, fue primero un escritor “novel” (note la diferencia) que comenzó igual que todos nosotros con aciertos y desaciertos, que fueron rechazados por muchas editoriales antes de ser descubiertos. Escribir es un arte que se aprende y domina, solamente practicando.

En lo personal me gusta la narrativa, estoy terminando de pulir una novela que tal vez un día me atreva a enviarla a una editorial para ser evaluada, además de varios cuentos que tengo bien guardado. Mientras tanto, debo seguir escribiendo como una forma de “ensayo” y es por eso que tengo un blog, porque sé que echando a perder se aprende. Porque la práctica pule mi estilo y aunque riño con la ortografía, me ayuda a superarme. Escribo porque me gusta, me desahoga, me produce placer. Escribo porque quiero. Escribo porque me antoja ser escritor…

¿Y tú? ¿Por qué escribes? Opina aquí...

05 septiembre, 2007

Bienaventurado los que leen...



Me embelesé con Inés a partir de las primeras páginas. Me conquistó su determinación, su coraje, su forma de amar. Poco a poco y sin darme cuenta, comencé a sentir un cariño por ella. Al cabo de un cuarto de libro no pude evitar sentirme enamorado de Inés Suárez, la mítica amante, como ella misma se describe, del conquistador español Pedro de Valdivia. Inés es la protagonista del libro “Inés del Alma Mía” de la escritora chilena Isabel Allende.

Confieso que había dejado de leer a Isabel, por el hecho que en sus primeros libros, era evidente su similitud de estilo con Gabriel García Márquez, que es un genio de la literatura Latinoamericana y no tiene comparación, pero con Inés del alma mía, me reconcilié con su autora y partí en búsqueda de sus otros escritos que nunca me llamaron la atención, pero que ahora volvían a interesarme.

Entre mis estudios de teología; el trabajo, el ministerio y varias otras responsabilidades, la lectura es un placer que disfruto en la medida que mis actividades me lo permite. Pero confieso que añoro las vacaciones para ponerme al día con varios libros que tengo en mi biblioteca y que acaricio prometiéndoles a cada uno darle su tiempo a solas conmigo.

Dejando de lado la Biblia, que cae de maduro su lectura diaria ¿qué leen los evangélicos? Sin duda hay excelentes libros cristianos: devocionales, temáticos, inspiracionales y novelas extraordinarias como la colección Dejados Atrás de los autores Tim Lahaye y Jerry Jenkins, pero tengo la impresión que los cristianos leen poco de la literatura secular, autores consagrados como el mismo Gabriel García Márquez, Mario Benedetti, Isabel Allende, Oscar Wilde, etc. No sé si por temor a ser tildados de poco espiritual o sencillamente no les interesan esas mundanas lecturas. Pero si leer Cien años de soledad es una mundanalidad, yo soy el primer mundano, ya que es una novela fantástica en todo el sentido de la palabra.

Es que la lectura de estos geniales escritores, nos producen un extraño placer adictivo. Nos entretienen, nos atrapan y nos enseñan. No podemos dejar de leerlos hasta que llegamos a la última página, tratando de adivinar su desenlace. Es una lucha inconsciente de descubrir las intenciones del autor lo antes posible, como tratando de echarle a perder el truco al mago. Leer nos culturiza e ilustra; nos abre un mundo nuevo, nos hace soñar, aprender, nos alegra el corazón y nos transporta al lugar que queramos. Ese es el mismo sentimiento que debiera producirnos el texto bíblico, cada vez que hojeamos sus páginas y nos zambullimos en ella buscando su consuelo, pero eso es tema para otro artículo.

Conozco a varios depredadores de libros que denotan un bagaje cultural exquisito, un léxico elevado y sólidos argumentos debido a sus hábitos de lectura, los que muchos reconocen hacerlo hasta en el baño, placer que unos niegan y que otros disfrutan y ventilan.

Pero la adicción por la lectura comienza desde la niñez. ¿Quién no ha leído libros como Papelucho, o Viaje al centro de la tierra de Julio Verne? Quien escribe, recuerda en especial el texto “Corazón” de Edmundo de Amicis, que relata las historias de un niño que plasma sus observaciones del colegio en un diario. Es precisamente en la niñez donde se debe sembrar la semilla de la lectura. Los expertos recomiendan no imponerle los libros a los niños, sino dejar que ellos escojan los textos que deseen leer, se les puede orientar, pero no obligar ¿quién no sufrió acaso con El Quijote de la Mancha? Texto obligatorio en el colegio que no hacía temblar a la hora del examen. ¡Cómo odié a Miguel de Cervantes y a su retórico protagonista!

Lamentablemente hay que reconocer que es oneroso leer en Chile. El alto costo de los textos, más el impuesto del 19%, hace que se atice el fuego de la piratería, que reduce a la mitad y menos de la mitad su valor real. Contrario a lo que pasa en países como España, donde el impuesto al libro no sobrepasa el 4%. Hoy una buena novela o un best sellers, cuesta en Chile un promedio de $12.000 y $18.000, lo que hace inalcanzable su adquisición para el lector de clase media-baja que recibe el sueldo mínimo. Esto le niega a un gran segmento de la población que se ilustre y siga en la hambruna cultural en la que se encuentra, donde lo más importante es llenar el estómago y después la cabeza (obvio). Pero hay libros tan buenos, que bien vale la pena pagar su precio y su lectura tan extraordinaria que es fácil leerlos de un plumazo.

No se dedique a leer sólo literatura evangélica. Amplíe su rango de lectura a autores diversos. Aprenda de ellos. Apagué la pútrida televisión basura y tome un buen libro en sus manos y lea a conciencia su trama. Aprenda palabras nuevas, utilícelas luego con sus amigos y verá que ellos no dejaran de notar su nuevo léxico. No se sienta culpable ni deje que se lo hagan sentir por no leer sólo la Biblia. Yo mismo me acuso de leer entre otras cosas, The clínic, el diario más sarcástico e irreverente de la política chilena, lo hago porque me da un enfoque diferente de la actualidad nacional y no me siento menos espiritual por eso.

¿Y tú? ¿Cuál fue el último libro secular que leíste sin sentirte culpable?
Opine aquí...

20 julio, 2007

Escúchanos Señor te rogamos...


Por alguna soberana razón me costó parir este artículo. Y ni siquiera digo todo lo que quisiera. Creo que fue porque antes que viera la luz, se lo comenté a alguien para conocer su opinión y terminamos discrepando radicalmente. Por eso me vi obligado a cortar este paño, porque me ha llegado de diferentes fuentes un “chisme santo” con respecto a un video del endiosado Marcos Witt que se publicó en el portal de www.youtube.com, participando en C.R.E.C.E.S (Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo) en una conferencia de ecumenismo en Argentina hace, léalo bien, un año atrás.

Después de largos doce meses, hoy se destapó la olla y los grillos comenzaron a salir. He leído tantos disparates al respecto que la crucifixión le resultaría más agradable al mexicano que todo lo que han dicho de él. Tanto que un pastor le prohibió a su congregación comprar sus discos de ahora en adelante por traición (¿?). Ahora ya no era necesario escuchar sus canciones al revés como a la cantante brasileña “Xuxa” para acusarlo de satánico, porque él mismo dijo en la conferencia que: El ecumenismo era una senda que quería transitar.

Aquí la causante de todo este desbarajuste es la palabra “ecumenismo” que muchos creyentes ni idea tienen de lo que significa; pero si de atacar al compositor de “Dios de Pacto” se trata, no importa lo que signifique, con tal de tirarle barro.

La palabra ecumenismo, si es que alguno por casualidad le interesa, viene del griego he oikoumene, que significa “la tierra habitada” y fue un movimiento que nació en Europa a mediados del siglo XIX por los evangélicos o protestantes para unirse contra la persecución católica. Por lo tanto, somos nosotros los ecuménicos y no ellos como muchos piensan.

Pero digámosle pan al pan y al vino, vino. No es el ecumenismo lo que le molesta a los radicales, es la tirria que sienten muchos evangélicos hacía los católicos. Una antipatía maquillada de “celo santo” que los impulsa a repudiar a todos los que se persignen o mencionen a María; más aún hoy con los escándalos de pedofilia en los que se ha visto envuelto el clero a nivel mundial, un acto repudiable mire por donde se mire, el cual a incrementado ese rechazo tan natural entre los protestantes. Hace no más de dos décadas, los católicos eran resistidos fuertemente por el pueblo evangélico con odiosidad. Tenían fresco en su memoria los insultos, rechazos, vergüenzas y persecuciones de los romanistas en contra del evangelio cuando nuestros abuelos abrían brecha para predicar. Y es eso lo que impide que hoy haya un acercamiento, no de los católicos hacia nosotros, sino más bien de nosotros a ellos.

Pero hay católicos que aman profundamente a Dios. Y es a esos a los que me quiero referir. Que no son marianos. Que viven de acuerdo a los más altos ideales cristianos. Que buscan hacer la voluntad de Dios y que nos consideran sus hermanos en la fe, como es el caso del Movimiento Carismático o también llamados Católicos Renovados. Ellos han sido bautizados con el Espíritu Santo, con la evidencia de hablar nuevas lenguas. Oran por los enfermos y hasta cantan nuestras mismas canciones mejor que nosotros pero sin salirse de sus parroquias o comunidades. Fue a ellos a quienes les habló Marcos Witt en las conferencias en Argentina y a los que pretende alcanzar para que se unan a nuestras iglesias locales y ayudarlos a terminar la obra que Cristo ya comenzó en ellos. ¿Qué sugiere hacer con esas personas, que no son contra nosotros? ¿Cerrarles las puertas o darles un empujoncito para que entren? A pesar que Witt no es santo de mi devoción, creo interpretar correctamente sus palabras cuando desmintió categóricamente que no era ecuménico: ...Es llevar el mensaje en medio de la oscuridad como mandato bíblico y que para ello hay que ir hasta lo último de la tierra —dijo.

El lector no me puede negar que existen muchas congregaciones de corte tradicional, que tienen un serio problema de humildad. Que creen que sólo los que pertenecen a su denominación serán los salvados, y los demás... Dios tenga misericordia. Son tan herméticas en su comunión con otras congregaciones que no pertenezcan a su denominación, que no sé cómo dejan pasar a los pecadores para adentro, una utopía pensar en un acercamiento con esos católicos.

Yo sí creo que en el cielo habrán católicos, guste a quien le guste, aunque algunos talibanes quieran cerrarles las puertas. Pero sólo aquellos que reconozcan a Jesucristo como su único mediador. Y de que los hay, los hay. Por eso, no se sorprenda cuando vaya llegando al cielo, que algunos carismáticos se le hayan adelantado y más encima les digan: Bienvenido hermano... Opine aquí.

29 mayo, 2007

Talibanes de la fe


Hace poco escuché a un “talibán” de la fe evangélica afirmar con tanta crueldad, que él no aceptaba el divorcio porque no era bíblico (a parte de cruel, ignoraba lo que las Escrituras dicen al respecto). Su legalismo espiritual no lo dejaba ver el martirio de muchos de sus hermanos en la fe, que por años han sufrido un calvario interior. Sencillamente la misericordia no significaba nada para él. Esto me hizo reflexionar sobre la poca empatía que muchos modernos fariseos y talibanes tienen con el dolor ajeno, en un tema tan delicado como este.

Desde que se promulgó la Ley de Divorcio Civil en Chile, muchos creyentes vieron en el una salida a un grave problema social existente. Las personas con una fe sincera en el Señor y que llevaban años separados de sus antiguos cónyuges pero no legítimamente, tenían ahora la oportunidad de regularizar su situación legal.

Con esta nueva ley, ahora la Iglesia Evangélica chilena tenía que ponerse pantalones largo y asumir que en todas las congregaciones existen hombres y mujeres que se equivocaron y debían ser restaurados emocional y espiritualmente, y por ende en la comunión con el cuerpo de Cristo. Pero sabían también, que los fundamentalistas y los talibanes de la fe, no aceptarían de buenas a primeras que personas ahora divorciadas, tuvieran los mismos derechos y obligaciones que uno que no tuvo que pasar por el dolor de la separación matrimonial.

En otros países de Latinoamérica, donde el divorcio está asumido como un problema social, que ataña también a la iglesia, esto ya no es tema. En Chile, por nuestra idiosincrasia más bien conservadora, seguramente tardará muchos años en asimilar que desde los tiempos bíblicos el divorcio es un tema que Dios no ha ignorado.

Aquellos que afirman que Dios da una segunda oportunidad al asesino, al borracho, a la prostituta o ladrón pero no al que sufrió una ruptura matrimonial, entonces contradice su propio discurso. A ellos les sugiero que, mirándolos a los ojos se lo digan a la mujer que por años ha sido golpeada brutalmente por un hombre alcohólico. Dígaselo al hombre que ha tenido que sacar a su mujer de la cama de otro. Mire el rostro de los pequeños hijos del padre de familia que fue abandonado por su cónyuge y se fue con el vecino. O a la mujer que toda las noches es abusada sexualmente por una bestia que se dice ser su esposo, pero que la trata como una mujer de segunda porque la primera es la amante. O la esposa que descubre que su marido es homosexual.
Dígale a ellos que no se pueden divorciar y que deben “aguantar” hasta que Dios cambie a sus cónyuges. Entiendo que hay veces en que Dios no tiene la última palabra. Que es el propio hombre o mujer que le toca tomar la decisión de rendirse a Cristo para que Él pueda hacer lo que ellos no lograron por si solo. El alcohólico, el golpeador, el adúltero, el maltratador, el mentiroso jurará por su madre que es la última vez que lo hace, y por un corto tiempo cumplirá, pero volverá a caer en la rutina del abuso hasta que su cambio no sea de su interior hacia fuera y eso, no lo hace la fuerza de la voluntad, sino sólo el Señor.

Las personas pueden acostumbrase al maltrato, a la indiferencia del cónyuge o hacer vista gorda a la infidelidad, pero eso, señores, no es vida. Es tortura. Nadie se merece vivir en un círculo vicioso sin termino, que sólo conduce a una depresión crónica que seca el alma pero no las lágrimas.

Dios no quiere que la personas se divorcien. Dios no quiere matrimonios destruidos. El formó a la primera familia y la defenderá, pero frente a reiterados actos pecaminosos por parte de uno de los consorte, y de dar múltiples oportunidades de cambio sin resultados, el divorcio es la única puerta de salida. Que quede claro una cosa: no estoy haciendo una apologética del divorcio, estoy hablando de reiterados abusos a los votos matrimoniales como los mencionados más arriba. De hecho no he querido mencionar pasajes bíblicos que bien podría sustentar una posición, pero corro el riesgo de ser acusado de acomodar la Biblia a mi beneficio.

Pero para que estamos con cosas, el meollo del tema no es la disolución del vínculo, sino, si la persona divorciada puede volver o no a contraer un nuevo matrimonio. Un talibán de la fe podría aceptar el divorcio, pero un nuevo matrimonio es otra cosa... pero eso lo dejaremos para la próxima vez, que con esto ya dejamos bastante paño para cortar, y de seguro cada uno tiene su propia opinión. Esperamos sortear con fortuna, las esquirlas que se vienen... hasta la próxima. Opine aquí.

19 marzo, 2007

El dedo en la llaga de la verguenza

Creo que el hombre nunca pierde la capacidad de asombrase. Es lo que me sucedió cuando leí el último numero de La Unidad Cristiana, periódico cristiano que circula en la capital. El editor recordaba una declaración hecha por obispos, pastores y líderes de iglesias evangélicas que plasmaron su apoyo al Gobierno Militar un día 13 de diciembre de 1974, cuando los cuerpos de los muertos que habían sido detenidos por el régimen, aún no se enfriaban. Me pregunto: Después de más de treinta años de ocurrido los hechos, ¿no les dará vergüenza y pena haber apoyado a un gobierno ilegítimo y respaldarlo diciendo que era bíblico? Lo digo porque en uno de sus puntos afirmaron que para ellos solo les bastaba que toda autoridad era dada por Dios según Romanos 13:1. ¿No le parece vergonzoso ponerse del lado de un régimen autoritario por el solo hecho de no incomodarlo y que no le toquen las esquirlas? ¿No le da la impresión que fue eso lo que hicieron esas 32 confesiones evangélicas el 14 de diciembre de 1974?
Fue una manera muy sencilla de cerrar los ojos frente a las atrocidades cometidas por el Gobierno justificándose que era la “voluntad de Dios”. La iglesia evangélica chilena tiene una enorme deuda con lo ocurrido en 1973. La iglesia evangélica no fue capaz de levantar la voz en protesta frente a la corrupción, la degradación humana, la tortura y la injusticia. Muchos evangélicos prefirieron aliarse con el régimen para salvar su pellejo pero no porque estuvieran de acuerdo, sino mas bien por temor. Prefirieron hacer vista gorda y pasar por la vereda del frente, mirando el cielo y silbando “cuan grandes es Él”.
Sin embargo, se cumplió lo que dice la Palabra del Señor que las piedras hablarían. Fue la iglesia católica la que levantó el dedo para denunciar los atropellos, ayudó a los detenidos brindándoles apoyo y en algunos casos sacándolos del país o escondiéndolos en sus parroquias. Más todavía: creó la Vicaría de la Solidaridad, que prestó asesoría legal a los reprimidos. ¿Y la iglesia evangélica? Bien guardados en sus templos.
Hoy en día las cosas no han cambiado mucho. La corrupción política, el cohecho, la falta de ética, la malversación de fondos públicos etc. no han sido denunciados públicamente por los cristianos que supuestamente tienen moral para levantar la mano.
El profeta Amós, un sencillo pastor de Tacoa, con todas sus limitaciones de un hombre de campo, fue capaz de apuntar su dedo inquisidor por su vivo celo a su Dios, en contra del gobierno, los sacerdotes y los ricos. No le tembló la barbilla para denunciar el enriquecimiento ilícito de los adinerados, exprimiendo al pobre y vendiéndolos como esclavos. Hoy se hace urgente que Amós modernos alcen la voz diciendo: ¡Momentito!, la iglesia evangélica también tiene algo que decir en estos temas de importancia espiritual, ética y moral. En cambio, nos escondemos tras de las faldas de la Iglesia Católica Romana, que afortunadamente nos hace el trabajo de denunciar las irregularidades del sistema.
Si hoy el profeta Amós resucitara, de seguro se vuelve a morir... pero de vergüenza, al ver tanta inmundicia moral y corrupta sin ser denunciada. Me llamó la atención un comentario de un senador de la república al dirigirse a un grupo de pastores diciéndoles: Ustedes son la última reserva moral que tiene el país y no han sido capaces de sacar ningún representantes que hablen por ustedes.
Crecimos escuchando que la política era pecado. Que somos de otro Reino y que no debemos involucrarnos. El resultado: Hemos dejado la dirección del país en manos de hombres con cero ética, ambiciosos de poder que se sirven del pueblo y que su vida privada es una caja de Pandora.
Sería interesante preguntarles a los 32 confesiones evangélicas que opinan ahora de su declaración en apoyo al Gobierno Militar. ¿Les dará vergüenza?
Hasta la próxima... Opine aquí...

19 octubre, 2006

Los amores virtuales




Sin duda internet es y será una gran bendición para millones de seres humanos que navegan por el ciber espacio en busca de información, entretención, cultura y un largo etcétera. En realidad hoy, casi no hay nada que no se pueda hacer por internet, sin embargo, por más avanzada que esté la tecnología hay ciertas cosas que no se pueden realizar a través del fino cable telefónico, una de ellas es: Buscar el amor de su vida.
Tengo una amiga uruguaya que supo muy bien lo que esto significa; porque ya un buen día mientras navegaba por la red como una antigua marinera a través del "chat", se encontró con lo que parecía ser su príncipe azul, montado no precisamente en su blanco corcel, sino más bien en su albo computador. El muchacho dijo ser de las lejanas tierras norteamericanas (donde supuestamente fluye leche y miel) y que andaba en busca de una princesa a quién darle su beso para despertarla y casarse con ella. Mi amiga se identificó como "princesa" y ofreció la mejilla por si el príncipe quería darle ese beso. Él aceptó y decidieron por un tiempo conocerse escribiéndose mutuamente. Se confesaron que ambos eran creyentes en Cristo y con eso no les quedó duda alguna que había sido el Señor mismo quién encontraba detrás de la red jugando con los cables para enamorarlos. Después de varios e-mail de allá para acá y de acá para allá, creyeron estar listos para el paso siguiente: Conocerse personalmente.
Ella empacó sus maletas, le dio un rápido beso a sus padres y partió a encontrase con el futuro esposo que Dios le había preparado de una manera tan singular, llena de ilusión y expectación.
Al bajar del avión, después del desencanto de ver que sus ojos no eran tan azules como él le había dicho, y observar él que ella era más gordita de lo que se imaginó, produjo en ellos la primera desilusión. De todos modos decidieron comenzar su romance para no hacer en vano el viaje, después de todo, ella le había asegurado a su pastor antes de viajar, que si no hubiera estado tan segura de que el cyber muchacho no era su futuro esposo, ella no haría el viaje.
Al comenzar a conocerse mejor se dieron cuenta que existían varias cositas que no se habían dicho por el chat. Otras sí, pero que en la practica no se daban. Ambos habían mentido para impresionar al otro. En ellos se cumplió el viejo refrán que versa: El papel aguanta todo lo que le pongan, lo que en nuestros tiempo significaría que el e-mail o el chat aguanta todo lo que le escriban (incluyendo las faltas de ortografía).
El problema de estas relaciones es que no se puede saber si el que está al otro lado de la línea es honesto o sencillamente le gusta el misterio. He conocido a varios que han intentado comenzar una relación amorosa por internet y lamento decir que en su mayoría han fracaso. Las probabilidades que una relación así
resulte, es la misma que tratar de
pasar un camello por el ojo de una aguja. Tal vez exagero, pero créame es muy difícil. No se lo recomiendo... (tampoco lo del camello)
Debemos comprender que el amor llega a nosotros a través del conocimiento parcial o pleno de otra persona, de lo contrario estaría basado en ese frágil castillo de naipes que es la mera atracción física. Por otro lado, cuando nos enamoramos de la presencia, valores, virtudes y defectos de las personas con la que hemos interactuado, entonces ahí y solo ahí podemos cruzar el umbral de la iglesia del brazo de nuestra esposa o esposo, sabiendo que nuestro amor está basado en lo que hemos visto y escuchado de ellos mismos y no en lo que han escrito de si mismo.
Se preguntará que pasó con mi amiga. Bueno, mi amiga volvió a su país desilusionada de su amor virtual que resultó ser todo un desastre, reconociendo, eso sí, que se había equivocado. Sin embargo, no se vino con las manos vacías. Sus maletas regresaron con una buena cantidad de moralejas y lecciones bien aprendidas, aparte, por supuesto, de la ropa que aprovechó de comprar en USA.
Entre lo más importante que aprendió fue:
Primero: Que Dios no se conecta a internet a jugar en el chat. Segundo: Que la próxima vez que busque una persona para casarse no será por medio de la red sino que sería a la manera de Dios. Y por último, prometió solemnemente que nunca más se volvería a enamorar de una persona que exprese puras cosas buenas de sí mismo y por sobre todo de aquellos que escriban besos con "v".
Hasta la próxima. Opine aquí....

16 agosto, 2006

El que nunca haya pirateado, que arroje la primera piedra...


El que nunca haya copiado un programa, música o un juego, le sugiero que no continúe leyendo este artículo que es sólo para pecadores. En cambio, si el título ha despertado alguna área de su inmaculada conciencia, entonces déjeme decirle que tal vez usted mismo pueda aportar algo a este tema.
La piratería es tan común hoy en día como ir al boliche de la esquina a compra pan. Nadie tiene problemas para dormir en la noche cuando ha adquirido una copia de algo. Nadie eleva esa acción a la carpeta de acciones "pecaminosas". Nadie cree que será detenido por llevar entre sus cosas la última copia del Cd de Marcos Witt. El valor de los originales, más los impuestos que se le aplican y el margen del vendedor, comprar copia de casi todo, es por decirlo menos, una gran tentación.
Yo me pregunto: Si copiar música es un delito ¿por qué entonces venden "Cds" vírgenes para grabar? ¿No es acaso para llenarlos con información propia o de otros? ¿Quién fue el primer aviloso que se percató que copiar era más fácil que crear?
Satanás fue el primer graduado en "piratería" de la humanidad, cuando quiso usurparle a Dios su trono. Algo así como el primer intento de robo de un Copyright.
Dios es el creador por excelencia. Es el mejor artista y diseñador de todas las cosas. Todo lo que hace es perfecto y original. Satanás no tiene la capacidad de crear nada y por lo tanto desde sus inicios ha plagiado todo lo que Dios ha hecho: Música, ministerios, dones, religión y un largo etcétera. Como él no puede ser original sólo le queda copiar o imitar a Dios.
En la mayoría de los países se puede liberar cualquier creación original, después de 70 años de muerto el autor, lo que para el diablo no corre por que Dios es eterno (plop)
A propósito de plagio, se dice que los chilenos somos muy dado a imitar todo lo que haga otro, especialmente lo que venga de "gringolandia". ¿O acaso cuando Jimmy Swager estaba en su apogeo, no había predicadores que azotaban sus Biblias en el aire como él lo hacía? Estamos tan acostumbrados a imitar lo de afuera, repitiéndolo hasta el hastío, que después ni nos acordamos que lo copiamos de otros y lo asimilamos como si fuera nuestro.
Hoy hago mi propia mea culpa. Yo no puedo lanzar esa primera piedra ¿y usted? Mientras escribo estoy escuchando un Cd... pirata, (perdóname Kenny G) eso sí, me lo regalaron, no lo compré ¿Y si en vez de llamarlo piratería le cambiamos el nombre y comenzamos a llamarle "respaldo"? No es mala la idea ¿verdad? Qué lástima que no podamos decirle eso al juez. Lamento comunicarle que toda copia es un robo de propiedad intelectual y todo robo está penado por la ley civil y por la de Dios. Las cosa por su nombre: es pecado. Aunque todos tengamos tejado de... ¿cómo se llama eso que se quiebra?... ah, me acordé, tejado de vidrio.
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02 agosto, 2006


Y los padres de Marcela dijeron...

Los padres de Marcela, aceptaron la propuesta del joven médico y decidieron que donarían los órganos de su hija, pensando en que si ella hubiera estado presente, no lo habría pensado ni por un momento...
Cristo fue el primer donador de órganos en la historia. Y note que digo "órganos" ya que no sólo entregó su sangre, su cuerpo sino la vida entera. ¿Y nosotros? Como discípulo del Señor creo que debemos ser consecuentes con lo que predicamos, teniendo presente que el mismo Jesús dijo: Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos (Juan 15:13). Equivocadamente se cree que por dar nuestros órganos a otros, Dios tendrá un grave problema a la hora de la resurrección, como si Dios dijera: "Lamento comunicarte que no puedo encontrar tu riñón derecho y por lo tanto, no puedo resucitarte..." Si esto fuera así, entonces imagínese el problema que Dios tendría cuando comience a buscar a los que han fallecido en el mar o sencillamente murieron calcinados. Pero sabemos que no resucitaremos con este cuerpo frágil y corruptible. Por lo tanto, no hay subterfugios para no ser un donador de amor o de órganos que es lo mismo.
Hoy podemos estar sanos, mañana tal vez necesitemos que alguien nos regale un pedacito de vida para continuar nuestra existencia. ¿Le dirá usted: no puedo aceptarlo? Ser un donador es un acto de amor, donde podemos bendecir a otros aún estando muertos físicamente. Es una manera de expresar y transmitir la ternura de Jesús hasta el último momento. Recuerde que para el creyente la muerte no es el fin de la vida, sino más bien el comienzo de una eternidad. No se preocupe, si usted ya es un donador de órganos, cuando llegue al cielo, le prometo que llegará enterito...
He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
(° Corintios 15:51)

24 julio, 2006

Bienvenidos

Queridos amigos:
Hoy nace un espacio virtual que pretende ser un centro de encuentro para conversar y debatir sobre temas que están en boga y necesitan ser discutidos en un circulo de amigos. Este lugar servirá también para informarte del avance de nuestra congregación, preguntar sobre temas que te inquieten y/o necesites un consejo oportuno, basado claro está, en la Palabra de Dios y principios cristianos. El Mirador 44 fue creado para saber tu opinión con respecto a temas de actualidad. Conocerla y compartirla con otros. Hoy queremos plantearte un tema que sin duda tendrá varios puntos de vista y por eso queremos conocer el tuyo: Soy cristiano ¿puedo ser donador de órganos?
Te comunicamos que este blog es abierto, lo que significa que lo que digas será leído a través de Internet por una cantidad indeterminada de personas.Te invitamos a participar en EL MIRADOR 44, para saber tu opinión...
Que Dios te bendiga siempre.

El administrador

Soy cristiano ¿puedo ser donador de órganos?


Marcela tenía tan sólo 17 años cuando perdió la vida en un trágico accidente automovilístico. Venía de una familia que amaban al Señor con todo su corazón, en especial Marcela, que planeba ingresar al instituto bíblico y dedicarse a la obra misionera.
Después de los legítimos ¿por qué Señor? ¿Por qué a nosotros? Los padres de Marcela se vieron en la encrucijada de responder la pregunta del doctor que intentó salvarle la vida a su hija:
-Sé por lo que están pasando, créanme. Pero Marcela puede salvar la vida de otros si nos permite usar sus órganos y transplantarlos a otras personas. Es como si continuara su vida en la tierra, pero dentro de otras personas -dijo el joven médico esperando la respuesta de los acongojados padres.
Nunca habían pensado en ello, menos hablado del tema. Varias preguntas se le vinieron a la cabeza: ¿Será correcto que destriparan a su hija? ¿Y qué cuándo resucite? ¿Qué dice la Biblia al respecto?
Después de varios minutos de conversarlo a solas, llamaron al doctor y le dieron la respuesta...

Pregunta:
¿PODEMOS SER DONADORES DE ÓRGANOS SIN CAUSARLE PROBLEMAS A DIOS? Qué opina usted..
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